Piedras.
Naci en una casa hermosa, sin excesos, sin demasiado calor. Dicen, que en el frío está — en parte —la juventud. Yo ya lo sabía, lo leí en un libro.
Viví deprisa, y despacio también. Comí de todo, de lo mejor, no lo más bonito, pero lo mejor. Sin duda.
Salí del hogar a buscarme la vida, y la vida estaba en parte fuera, y en parte dentro de la casa. Que es la vida sin la familia. Nada.
Pero la vida se tarda en encontrar, lo mismo que se tarde en ver un ligero atisbo de lo que es uno mismo.
Y después una piedra que es la edad.
Que pasa el tiempo, y todo es más complicado y más hermoso.
Y lo que nos va a salvar, es lo que queremos hacer. Lo que haremos en la vida. Hacerlo nosotros, no por capricho, sino para que sea más barato.
Trabajar en lo que nos salva, para que la vida dure lo que deba durar.
Que me salve lo que sea, pero que no duela, y si va a doler, que me den whisky, o cerveza, o vino, o amor. Nocilla.
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