La chincheta.


Me despierto, voy  y meo.
Después friego la habitación,
siempre lo hago.
Alergia al polvo (no al de hacer el amor).
Me lavo la cara, me siento y, sin desayunar, te recuerdo:

Desnuda, muñeca
te paseabas ante mí junto a la cama
en aquella mañana naranja
como las calabazas.

y recuerdo mirarte 
y tú con la misma desfachatez que yo
mirarme.
Pasear lenta ante mí, dejando un destello de nieve
yo, mientras,  pensando que eras un regalo.
Y, casi, cuando nos cansamos de aquella mirada con sabor a combate
tú te apeaste de ella
para mirar al suelo
para no pisar la chincheta ligeramente oxidada.

Vuelvo a mi yo presente, y miro al suelo.
¡Joder! vaya retorno tan rápido y cojonudo, me digo.

Ahora la foto,que sujetaba la chincheta, no está
tú tampoco
yo sí
y la chincheta también,
sigue en el mismo lugar que estaba cuando te fuiste,
y ahora que vuelves a mí en este trabajo diario de olvidarte,
casi la pisas, y de haberlo hecho, te hubieses pinchado.
Imagínate todo el suelo lleno de sangre.
Todo rojo brillando
como una fiesta de espuma, pero sangre.