Me hablas a una distancia de un metro y trece centimetros.
Se desploma una montaña en el tramonte a trece quilometros y cien metros.
el estruendo no me deja escucharte.
seguro que es bonito lo que hablas.
Luego me lo dices.
Después, me hablas otra vez, y ya no caen montañas.
Pero sigo sin escucharte.
Y solo estás a un metro y trece centimetros.
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